Supervisión clínica de mediana y alta complejidad
Enriquecer relatos preferidos donde solo parece haber historias de problemas.
Para terapeutas de cualquier enfoque que trabajan con trauma, abuso, violencia, duelos difíciles o traumáticos, ideación suicida y múltiples diagnósticos.

Por qué se pide supervisión
Cuando se pide supervisión clínica suele ser porque hay cansancio, falta de recursos, agobio, una bruma que no deja ver hacia dónde ir, porque ya se intentó todo y la práctica se siente estancada, o porque las historias que llegan a la consulta empiezan a tocar la propia vida, con los efectos del abuso y la violencia instalándose también en quien acompaña y esa sensación de estar quemándose.
Detrás de esto suele estar lo solitario de nuestro trabajo, y también las interpretaciones culturales que leen los problemas de la gente desde el déficit y patologizan la expresión de dolor.
Llevo más de veinte años trabajando con personas que han vivido experiencias brutales de abuso y negligencia, y ese trabajo, lejos de quemarme o desesperanzarme, suele reforzar el sentido de lo que hago y conectarme con una esperanza encarnada.
¿Te gustaría que, cuando las personas con las que trabajas te cuentan experiencias de injusticia, de inequidad, de violencia, ellas, y también tú, terminaran el encuentro en un territorio preferido de vida?
Cómo es esta supervisión
A veces salimos con la sensación de que se evaluó nuestro trabajo, con ganas de que quien supervisa hiciera la terapia en nuestro lugar, con inmovilidad, con vergüenza, o con molestia frente a una práctica que se vivió como impositiva.
En mi trabajo no impongo información ni evalúo tu práctica desde una norma. Construimos un espacio colaborativo de supervisión, de re-autoría de las vidas profesionales y de la información que pueda hacer falta, desde una ética del cuidado y del respeto, atenta a las políticas de la experiencia y a la complejidad de la diversidad.
Todo está orientado a que salgas de la conversación sintiendo que puedes hacer más cosas de las que podías al comienzo.
No necesitas ser terapeuta narrativo para venir. He supervisado a colegas de muchas corrientes, y aunque mis conversaciones y lo que aporto vienen de la comprensión y la práctica narrativa, partimos de lo que tú ya haces.
Tu práctica está al centro, y todo lo que hacemos busca que quienes te consultan («usuarios», «pacientes», «clientes» o como les llames) vean abrirse más posibilidades en sus vidas gracias a las conversaciones que tienen contigo. A veces esto implica conversaciones de re-autoría de tu identidad profesional, a veces compartir ideas y prácticas narrativas, preguntas y andamiajes que abran espacios y posibilidades.

Quién soy
Soy psicólogo, terapeuta narrativo y supervisor clínico, cofundador de Pranas Chile y fundador de Disidencias Narrativas y de Sabiduría del Dolor. Me formé en Narrative Practices Adelaide, donde hice formación avanzada con Maggie Carey y su equipo y sigo en formación continua, y fui supervisado por Maggie Carey, Shona Russell y Rob Hall, colegas de Michael White con quienes él fundó el último centro donde trabajó. También me formé en el Dulwich Centre, y todos estos años he seguido formándome con ellas y ellos, y con Marcela Polanco, Vikki Reynolds, América Bracho, David Epston y otros referentes de la terapia narrativa.
Llevo más de veinte años en terapia, formación y supervisión, he formado a más de dos mil personas en mis cursos, y he supervisado a tantas y tantos colegas que ya perdí la cuenta, de Latinoamérica, Europa y Norteamérica, de distintas edades, que trabajan en contextos privados, institucionales, comunitarios y de activismo.
Con colegas de Chile, Argentina y España sostengo Conversaciones Terapéuticas. Soy autor de Dignidad por partes (RIL Editores, 2024) y en 2027 publico Doler es un logro colectivo.


En formación y supervisión




Con quiénes trabajas
Te acompaño de igual modo. Nombro estas experiencias como suelen llegar a tu consulta, también con los diagnósticos con que llegan.
Estrés postraumático, trauma complejo, abuso sexual, maltrato y negligencia, violencia de género, y personas que vivieron tortura o secuestro, y también sus familias.
Ideación suicida, depresión mayor, bipolaridad, TDAH, TOC, y personas que cargan con múltiples diagnósticos.
Personas racializadas, queer y de la comunidad LGTBI+.
Personas que ejercen abuso o violencia, y jóvenes y adultos en conflicto con la ley.
Consumo problemático de alcohol y otras drogas.
Duelos difíciles, complejos o traumáticos, parejas en conflicto, familias.
Niñeces que viven negligencia, maltrato o institucionalización, y las familias e instituciones que las rodean.
Dónde trabajas
Programas de niñeces y adolescencias / Salud mental comunitaria y atención primaria / Programas de mujeres / Unidades psiquiátricas de corta estadía / Contextos hospitalarios o residenciales / Jóvenes vinculados a infracción de ley / Consumo problemático de alcohol y otras drogas / Centros abiertos, cerrados y ambulatorios / Consulta privada
Cómo funciona
Eliges un plan de siete o de doce encuentros, o un plan de un año, con veinticuatro o cuarenta y ocho encuentros, de una hora por videollamada. Puedes venir sola o solo, o con una colega de tu equipo o de tu área para trabajar una situación colectiva, y el valor es el mismo. La frecuencia la acordamos según lo que te acomode, semanal, quincenal o mensual.
Si quieres probar antes de elegir un plan, puedes tomar una supervisión suelta, también con una colega.
Si son de tres a seis personas, pueden venir como grupo, y para formaciones en tu institución, escríbeme y te envío una propuesta.
Qué incluye
Lo que te llevas
Sales de cada encuentro con saberes y caminos prácticos, efectivos y potentes para seguir con tu trabajo.
Te vas a conectar con los saberes y habilidades que ya tienes y vas a desarrollar otros nuevos, desde el modelo narrativo e invitacional, con una ética que incluye la perspectiva de género y las políticas de la experiencia, o imbricación de opresiones (lo que más comúnmente se llama perspectiva interseccional).
Valores
Responde estas dos preguntas para ver los precios según el plan que te interesa.
USD 1.120
USD 997
Ahorras USD 123 · 11%
o $997.000 pesos chilenos
Se usa dentro de siete meses.
En dólares, en un pago o en 4 cuotas mensuales de USD 260. En pesos, con Mercado Pago puedes pagar en cuotas con tu tarjeta.
Más elegido
USD 1.920
USD 1.597
Ahorras USD 323 · 17%
o $1.597.000 pesos chilenos
Se usa dentro de doce meses.
En dólares, en un pago o en 4 cuotas mensuales de USD 420. En pesos, con Mercado Pago puedes pagar en cuotas con tu tarjeta.
Recomendado
USD 3.840
USD 2.897
Ahorras USD 943 · 25%
o $2.897.000 pesos chilenos
Se usa dentro de doce meses.
Para un año de trabajo, unos dos encuentros al mes. En dólares, en un pago o en 4 cuotas mensuales de USD 760. En pesos, con Mercado Pago puedes pagar en cuotas con tu tarjeta.
Ideal para quienes quieren hacer un cambio radical en su terapia
USD 7.680
USD 4.997
Ahorras USD 2.683 · 35%
o $4.997.000 pesos chilenos
Se usa dentro de dieciocho meses.
Para un año de trabajo, cerca de un encuentro por semana. En dólares, en un pago o en 4 cuotas mensuales de USD 1.310. En pesos, con Mercado Pago puedes pagar en cuotas con tu tarjeta.
¿Hiciste algún diplomado en Pranas Chile, como el Internacional, el Avanzado, el diplomado en línea o Doler es un logro colectivo? Escríbeme por WhatsApp y conversamos un precio especial para tu primera supervisión.
Cuando el pago es particular, la boleta sale a tu nombre. No se puede emitir a nombre de una institución: para eso, tiene que pagar la institución.
USD 1.750
USD 1.550
Ahorra USD 200 · 11%
USD 3.000
USD 2.490
Ahorra USD 510 · 17%
USD 6.000
USD 4.490
Ahorra USD 1.510 · 25%
USD 12.000
USD 7.790
Ahorra USD 4.210 · 35%
Supervisión suelta USD 250 la hora. Se paga en un pago, con factura, y la institución puede pagar una vez realizado el servicio, con contrato. Cuando la institución es la que paga, corresponde esta tarifa.
Para equipos, grupos de colegas o personas que se juntan para supervisarse, de tres a seis. Cada encuentro dura según el tamaño del grupo, una hora y media con tres personas y hasta tres horas con seis. Una persona del grupo coordina conmigo, cada persona paga su parte, y empezamos cuando pagaron todas.
USD 100
por persona · o $100.000 pesos chilenos
Para probar, o para una situación puntual del equipo.
USD 600
USD 510
Ahorras USD 90 · 15%
por persona · o $510.000 pesos chilenos
Se usa dentro de ocho meses.
En dólares, en un pago. En pesos, con Mercado Pago puedes pagar en cuotas con tu tarjeta.
Cuando el pago es particular, la boleta sale a tu nombre. No se puede emitir a nombre de una institución: para eso, tiene que pagar la institución.
Para equipos de tres a seis personas. Cada encuentro dura según el tamaño del grupo, una hora y media con tres personas y hasta tres horas con seis. Una persona del equipo coordina conmigo.
USD 156
por persona
USD 936
USD 795
Ahorra USD 141 · 15%
por persona
Se usa dentro de ocho meses.
Se paga en un pago, con factura, y la institución puede pagar una vez realizado el servicio, con contrato. Cuando la institución es la que paga, corresponde esta tarifa.
Cuidado comunitario
Por cada persona que se inscribe en el plan de siete encuentros, nuestro equipo de psicoterapeutas ofrece una sesión de primeros auxilios psicológicos a una mujer que no puede pagar atención privada, dos sesiones por cada inscripción en el plan de doce, cuatro por el de veinticuatro y ocho por el de cuarenta y ocho.
Preguntas frecuentes
En la supervisión conversamos sobre tu práctica y sobre las personas que acompañas, y aunque muchas veces aparece cómo te toca este trabajo, no es una psicoterapia personal. Si en algún momento necesitas terapia, lo conversamos y te puedo orientar.
La covisión, o intervisión como se le llama en algunos países, es una conversación entre pares sobre la práctica, sin alguien que asuma el rol de supervisar. En la supervisión hay una persona que se hace cargo de cuidar esa conversación y que pone al servicio de tu trabajo su experiencia y su formación. La tutoría está centrada en aprender un modelo, y aquí puedes usar algunos encuentros para eso.
No, puedes venir desde cualquier enfoque.
Sí, con una supervisión suelta. Si después eliges un plan dentro de una semana (cinco días hábiles), esa supervisión pasa a ser el primer encuentro del plan, lo que pagaste se descuenta del precio y te queda un encuentro menos en el plan.
Solo si paga la institución, y en ese caso se emite la factura. Cuando pagas tú, de forma particular, la boleta sale a tu nombre, y después no se puede cambiar a nombre de una institución.
En veinte años supervisando he aprendido que cada persona tiene una necesidad particular, y no se la puedo imponer. La frecuencia depende mucho del contexto en el que trabajas, de la urgencia de las atenciones que ofreces, de las posibilidades que tienes para hacer tu trabajo frente a las exigencias de la institución, y del trabajo administrativo que muchas veces distrae de la terapia. Lo que sí tienen todos los planes es un mínimo de una vez al mes, y eso tiene un sentido, porque para una situación puntual está la supervisión suelta, y quien toma un plan busca un acompañamiento que tiene mucho de formación, de mirar y mejorar la práctica, de desarrollar habilidades y saberes, e ir teniendo cada vez más fluidez y capacidad de improvisación, como decía Michael White, como los jazzistas, que improvisan porque conocen muy bien lo que hacen. Por eso puede ser una vez al mes, cada quince días, o una vez a la semana si son muchas las personas y las situaciones que acompañas.
El plan de siete encuentros, dentro de siete meses; los de doce y de veinticuatro, dentro de doce meses; el de cuarenta y ocho, dentro de dieciocho meses; y el plan grupal de seis encuentros, dentro de ocho meses, todos contados desde nuestra primera conversación de supervisión. Lo que no se usa en ese plazo, en principio se pierde, y si una enfermedad u otra situación no te deja avanzar, lo conversamos.
Sí. Si acordamos un encuentro al mes y un mes necesitas dos o tres, no hay ningún problema, lo conversamos antes y queda sujeto a la disponibilidad de mi agenda.
Me escribes cuando lo necesites, mientras dura tu plan y hasta un mes después del último encuentro. En días hábiles, de lunes a viernes y sin contar festivos, respondo en un máximo de 48 horas, y habitualmente mucho antes.
Avísame con al menos 24 horas de anticipación y buscamos otra fecha.
Puedes retractarte dentro de los 10 días siguientes a tu compra, y te devuelvo lo pagado descontando los encuentros que ya hayamos tenido. Pasado ese plazo no hay devolución de dinero. Si tomas un plan después de una supervisión suelta, el plan ya empezó con esa supervisión, que fue tu forma de probar, así que en ese caso no hay retracto. Si te enfermas o necesitas parar, tienes otras alternativas, que están en la pregunta siguiente.
Sí. Si te enfermas o necesitas parar por cualquier razón, puedes ceder tus encuentros a otra persona, esperar y retomarlos más adelante, o cambiarlos por un cupo en uno de mis cursos. Si paga una institución, los encuentros son del equipo y no de una persona: si alguien sale con licencia o deja la institución, la institución designa a quien lo reemplaza y seguimos con esa persona.
No es obligatoria, es una posibilidad que se abre si tiene sentido para tu trabajo y para ella. La acordamos los tres, con su consentimiento, y el formato puede ser una sesión en vivo o una supervisión viva. Si necesitas más sesiones de las que incluye tu plan, lo conversamos aparte.
Cada encuentro se transcribe de forma automática, como parte de mis notas, y después te mando un resumen con las partes más importantes o con lo que necesitas saber. Por eso te pido que uses seudónimos.
Si me hablas de alguien en particular, te pido que uses un seudónimo. Lo que se habla en la supervisión queda en la supervisión, salvo lo que la ley obliga a informar y las situaciones de riesgo vital o físico inminente. Si vienes en grupo, lo conversado queda entre quienes participan.
Siempre quien los lleva, incluidas las obligaciones de denuncia y el cuidado ante situaciones de riesgo. Al inicio firmamos un acuerdo breve.
No es parte de la supervisión, pero si tu lugar de trabajo lo necesita, me lo pides y lo vemos.
Desde cualquier país, en línea.